En un pequeño pueblo olvidado por el tiempo, vivía Lucía, una joven de origen humilde que soñaba con surcar los cielos como azafata. Desde niña, había quedado fascinada con las historias de aviones y destinos lejanos, alimentando un deseo que parecía inalcanzable dadas sus circunstancias. Lucía creció en una casa modesta, donde la lucha diaria por sobrevivir dejaba poco espacio para los sueños. Sus padres trabajaban incansablemente en el campo, apenas ganando lo suficiente para mantener a la familia. A pesar de las dificultades, Lucía nunca dejó de soñar ni de esforzarse en sus estudios. Sabía que la educación era su única puerta hacia un futuro diferente. En la escuela, Lucía no tenía amigos. Sus compañeros la veían como una extraña, siempre perdida en sus pensamientos, con libros sobre aviones y mapas del mundo. No le importaba la soledad; su determinación era su única compañía. Pasaba horas después de clase limpiando casas y cuidando niños, ahorrando cada centavo para algún dí...
Había una vez un pequeño pueblo llamado Armonía, escondido en el corazón de un frondoso valle. En este lugar, todos los habitantes vivían en paz y felicidad, pero había algo único: cada persona tenía un talento especial. Un día, una niña llamada Sofía, que tenía el don de hablar con los animales, descubrió un misterioso pergamino enterrado en el jardín de su abuela. Al desenterrarlo y abrirlo, encontró un mapa que llevaba a un tesoro escondido en las montañas cercanas. Sofía, emocionada, reunió a sus amigos: Lucas, que podía volar, Clara, que tenía la capacidad de hacer crecer plantas con solo tocarlas, y Mateo, que poseía una fuerza extraordinaria. Juntos decidieron emprender la aventura para encontrar el tesoro. El viaje no fue fácil. Tuvieron que atravesar densos bosques, cruzar ríos caudalosos y escalar empinadas montañas. En el camino, enfrentaron desafíos que pusieron a prueba sus habilidades y su amistad. Pero cada vez que uno de ellos caía en la desesperación, los demás l...
Una fría noche de octubre, un grupo de amigos decidió visitar una casa abandonada en las afueras del pueblo. La casa, conocida como la Mansión Holloway, tenía una siniestra reputación. Durante décadas, los lugareños habían contado historias de desapariciones y apariciones fantasmales, pero los cinco amigos, ansiosos por vivir una experiencia emocionante, no hicieron caso a las advertencias. María, la más intrépida del grupo, lideraba el camino. Junto a ella estaban Lucas, Clara, Andrés y Sofía. Armados con linternas y una cámara, cruzaron el umbral de la mansión. La puerta, vieja y rechinante, se cerró de golpe tras ellos, enviando un escalofrío por sus espinas. Dentro, el aire era denso y frío, y una oscuridad casi tangible los rodeaba. Los amigos comenzaron a explorar, riendo nerviosamente para ocultar su creciente inquietud. Los primeros minutos transcurrieron sin incidentes, pero pronto se dieron cuenta de que no estaban solos. Lucas fue el primero en notar algo extraño. Mien...
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